domingo, 9 de agosto de 2009

Un Peldaño más

En estas páginas intentaré deslizar en breves líneas la historia de una institución que nació de la necesidad de un grupo de padres de la zona oeste de la ciudad de rosario. Como ellos existen de a millones en el mundo, que ante la adversidad, la burocracia y la falta de respuestas hacen de la lucha un trabajo incesante e incansable. Griselda es la protagonista de mi historia. Una madre desesperada, preocupada por el bienestar de su hija y su familia. Una mujer mas, anónima para los grades imperios mediáticos y económicos.
Al comenzar este relato me pregunté todas las Griseldas que hay en la argentina. No me alcanzaría todo mi tiempo disponible para contar todas las historias de las madres en lucha. Espero que este relato sirva para darnos cuenta de lo ajenos que a veces estamos ante situaciones difíciles. Que también nos sirva para quitar el egoísmo de nuestras mentes y ser más participativos. Para no mirar diferente a los demás por qué no miden los parámetros sociales impuestos por la moda y las capacidades intelectuales consideras por la regla. Que este relato no sea solo conmovedor, que genere en nosotros mas que una lagrima o una sensación de alegría. Que nos mueva de la maldita silla y del esclavo control remoto para actuar, y darnos cuenta que alguien en este bendito planeta nos necesita.


Diego Montejo












Griselda
Ojos marrones, cabellos castaños, un guardapolvos blanco con guardas azules tornea su cuerpo. Sus 52 años de historia enrendan en ella, la lucha, el ahínco y la paciencia. Es Griselda, maestra, nacida en San Justo Provincia de Buenos Aires, quien antes de recibirse en la ciudad de San Nicolás, donde tuvo que emigrar a los 15 años por motivos familiares, ya sentía ese don de la enseñanza que pocos suelen tener. Griselda profesaba la docencia y daba en su casa clases de distintas materias, además, de ser la encargada de saldar con sus padres algunas de las frustraciónes de su hermana menor. Estudio: piano, francés, e inglés y se recibió de maestra en el colegio Misericordia de la Ciudad de San Nicolás.
Después de cumplir el deseo del magisterio y de comenzar en la actividad, Griselda forma familia y nace en 1979 su primer hijo al que decide llamar Sebastián. Hasta este momento el mundo de las escuelas especiales para Griselda y su familia eran algo lejano, disfrutaba de su hijo varón, sus primeros años de matrimonio y de una vida profesional excelente.
Unos años más tarde la familia necesitaba crecer, Griselda sentía la necesidad de tener un hijo más. Queda embarazada, ecografías, médicos y obstetras y todo el control que requiere un nuevo alumbramiento, fueron los pasos que siguió esta mujer. “Es una niña”, comunico Griselda a sus familiares, pero había algo que el destino ni la vida habían predicho. La niña tenía altas posibilidades de tener Síndrome de Down, detallaban los estudios médicos. A pesar de dichas dificultades y sin dar paso atrás la joven decidió tener a su hija, la cual nació con la patología anticipada por los profesionales en los estudios previos, la llamaron Carla.
La reciente madre se encontró con un mundo nuevo y desconocido y el peregrinar que encierra un chico de estas características en una sociedad parca y desinformada.
Carla recibía de Griselda y su marido los cariños más especiales, sufría de una alta hiperactividad, en los primeros años de vida pasó por todas las escuelas especiales de la ciudad de Rosario, pero en ninguna lograba adaptarse. Después, otra vez el destino laboral hace que esta familia de trabajadores tenga que partir nuevamente y echar lazos en otro lugar.
Era muy lejos, un sitio desconocido para Griselda y su esposo, el fin de la tierra, el fin de la Argentina, donde el frio y el mar se unen para hacer de sus paisajes una de las bellezas naturales más imponentes del planeta. Ese lugar era Ushuaia, una nueva vida familiar y de expectativas los esperaba.
Carla ingresa a la escuela especial de Ushuaia. “Es admirable esa escuela, el amor con el que tratan a los chicos”, reconoce Griselda con gran emoción en su mirada, como si la nostalgia y la desolada isla trajeran a ella momentos en que su hija se sintió feliz. Pero la experiencia fue corta y dos años después las valijas de esta familia volvieron a trashumar los rincones de nuestro país. Regresan a la ciudad de Rosario.


En esos tiempos escaseaba el trabajo. Otra vez en Rosario había que afrontar distintos compromisos y Carla necesitaba asistir a una escuela especial. Muchos esfuerzos hicieron sus padres para que la niña comience su actividad en ETNADE (Taller para Chicos y Adolescentes con Discapacidad), una escuela taller ubicada en la calle Pasco 3737. Pero los avatares de la economía pudieron más que las energías, no se podía solventar más los gastos ni las cuotas del lugar. En ese momento a pesar del dolor que esto ocasionó decidieron sacarla de la institución. Como toda madre Griselda siguió al frente con su lucha y encontró de manera gratuita y desinteresada en el Parque Oeste un grupo de recreación coordinado por Sergio Pasquet quien hoy es asistente de Silvia Trocolli: Subsecretaria de Inclusión de Personas con Discapacidad de la Provincia de Santa Fe. Uno de los problemas es que Sergio no solamente se encargaba de coordinar el espacio en el parque sino que también estaba a cargo de todas las personas con capacidades diferentes de la zona oeste, es por eso que a veces tenía que asistir a algunos en sus hogares o acercarles medicamentos. Esto hacia que el espacio de recreación perdiera constancia y los chicos no asistieran por varias jornadas.
Las mamas de los chicos acompañaban a Sergio una mañana mientras sus hijos hacían las tareas en el parque.
Sergio- ¿Por qué no buscan un club o un vecinal done los chicos puedan ir todos los días?, llueva o no, estaría bueno ya que veo que se ha creado en el grupo una excelente relación entre los chicos y también entre ustedes los papas. Los tiempos de Sergio y la ayuda del municipio eran pocas y la contención de los chicos estaba en juego, el ponía lo mejor de sí pero a veces sus obligaciones superaban ampliamente su enorme corazón.
Griselda- estaría bueno ponernos en campaña para buscar un lugar extra para nuestros hijos.Las otras mamas se sumaron y Griselda que con su fuerza tomo las riendas de la búsqueda del lugar.
Pasco al 5300, vecinal Azcuénaga sur, después de varias reuniones con distintas entidades Griselda obtiene una reunión con la Comisión Directiva del lugar. Era una tarde fría y la comisión esperaba en las oficinas de la vecinal a Griselda y otras tres mamas más.
Griselda- Buenas tardes, somos el grupo de madres que que hablamos con ustedes por la necesidad de un espacio físico para nuestros hijos, como le comentamos telefónicamente. Los chicos estaban trabajando en el parque oeste pero la continuidad de las actividades era acotada, a veces por cuestiones climáticas y otras por falta de personal de la Municipalidad. Son más de 20 chicos con diferentes patologías, necesitamos de la ayuda de ustedes.Presidente de La Vecinal- Hemos debatido en reunión de comisión directiva y estamos en condiciones de ofrecerles nuestro parabólico los días que ustedes les haga falta y sin costo alguno.
La alegría de Griselda desbordaba de su rostro, la conmoción invadió esa oficina, entre sonrisas y lagrimas de emoción Griselda y las otras mamas sintieron el alivio del primer paso en una carrea que recién comenzaba.
a href="http://3.bp.blogspot.com/_ahRtJUz5Uy0/Sn9QG0TqkhI/AAAAAAAAAC0/VSRB3MutzpA/s1600-h/Gonzalo,+Claudio,+Juan.jpg">


Va naciendo Peldaños
En el barrio ya se corría el rumor de que existía una nueva posibilidad de inserción para los chicos con capacidades diferentes y se sumaron a los 20 habituales asistentes un grupo de 20 chicos más. Al enterarse de esta situación La Subsecretaria de Inclusión de Personas con Discapacidad de la Provincia de Santa Fe: Silvia Trocolli llamó telefónicamente a Griselda: Silvia Trocolli- ¡Hola Griselda!, me enteré del arduo trabajo que están llevando a cabo en la vecinal Azcuénaga, la provincia pone a disposición de ustedes dos docentes para que puedan ayudarlos. Del otro lado del teléfono Griselda escucha atentamente. Griselda- estoy emocionada, es tan necesario para nosotros el personal docente, no sé de qué manera agradecerle. Silvia Trocolli- no tenes que agradecernos nada, es nuestra obligación. El lunes ya se integran a trabajar en la institución estos dos maestros, igualmente antes de ese día me gustaría verte para charlar algunas cosas de cómo vamos a llevar adelante las tareas con los chicos. Griselda no podía creerlo y automáticamente telefoneo a todos los papas para avisarles de la novedad.
Las escuelas de la zona comenzaron a enterarse de lo que sucedía en la Vecinal Azcuénaga sur. Ya en este momento se comienza a trabajar con otras patologías, no solamente con chicos con capacidades diferentes, sino también, con chicos de escuelas convencionales con serios problemas de aprendizaje, hiperactividad y psicosis, entre otros traumas. Griselda se reúne con Viviana, la fonoaudióloga del lugar y de Carla, la hija de Griselda y con la psicóloga de la Vecinal, a las cuales les plantea: “¿podemos hacer algún trabajo con los chicos que provienen de las escuelas comunes?, ya son muchos los casos que recibimos y debemos encontrar alguna solución para ellos. Viviana contesto: “Me parece fantástica la idea tenemos que articular proyectos en común con las entidades educativas, y con un buen plan de trabajo creo que no va a haber ningún problema”.Después de esta reunión el plantel profesional de la entidad elaboró los proyectos de trabajo que fueron relevados a las distintas escuelas de la zona y el resultado fue sorprendente ya que le vinculo con las instituciones comenzó con una fluidez asombrosa y atrajo un grueso de chicos que no esperaban.
En 1995 llega a la institución Martin un niño Down de cinco años que había pasado por distintos jardines de infantes convencionales. Su mama llego una mañana y hablo con una de las maestras: “mire le comento, mi hijo ha pasado por varios jardines de infantes convencionales pero ya, es imposible que él pueda asistir a este tipo de lugares, solamente lo traigo para que haga recreación”, la maestra analizo el caso y Martin fue incluido entre los chicos de la escuelita. Ese día la maestra quedo pensando si solamente los chicos necesitaban recreación o se podía ir más lejos con ellos. Comenzar a enseñarles algunas cosas que les fueran útiles para la vida. La maestra hablo sobre el tema con Griselda y asumieron el desafío. “Griselda, hoy vino una mama con un chico con un leve Síndrome de Down, me quede pensando si podríamos incluir además de los juegos algo de matemáticas, lengua, no se cosas que ellos les sean útiles para desenvolverse en la vida, podríamos poner a Martin como experiencia piloto y después sir incluyendo a los demás”. Griselda aprobó la idea: “me parece sensacional, pero tengo que hablarlo con Silvia Trocolli”. .
Días después Griselda concurrió a la oficina de Silvia Trocolli, era setiembre de 1995, Griselda espero su turno y fue atendida amablemente por Silvia: “hola Griselda ¿Qué te trae por aquí? Griselda se sentó frente a Silvia en su escritorio: “Hace unos días recibimos un nuevo caso y nos pareció interesante a todo el personal docente comenzar a dar algunos contenidos extras además de la recreación, queremos tomar a este chico como una experiencia piloto y después integrar a los demás a los contenidos curriculares”. Silvia respondió: “la idea es buena para esto tendrías que pensar en armar una ONG, esto te va a permitir la posibilidad de acceder a algunos subsidios, ya cuando tengas la Personería Jurídica las cosas van ser distintas, pero nadie te impide que comiences con este trabajo mientras haces los trámites pertinentes”.Comienza a nacer la ONG como tal, conforman una comisión integrada por los padres y los docentes, crean un estatuto de la organización. Griselda viaja a Santa Fe para obtener los datos necesarios para la organización civil. Ya estaba todo como para que la Personería Jurídica fuese entregada, pero la burocracia instigó contra Griselda y hubo que buscar otros caminos. Griselda Hablo con un integrante de la vecinal que tenía relaciones con la Senadora Roxana Latorre y que además, era el marido de la psicóloga de Peldaños y la vecinal. “Vos tráeme los papeles haber que puede hacer Roxana por nosotros, yo me encargo y cualquier novedad te aviso”, le dijo este joven a Griselda. Días después recibieron novedades para una posible reunión con la Senadora.
El día llegó y Roxana Latorre atendió a Griselda y un grupo de integrantes de la comisión. “Quería decirles que cuenten con mi colaboración, insisto en que tengan presentados en Santa Fe todos los papeles y el número de expediente del trámite, una vez que esto eso yo me encargo de que esto salga lo antes posible”. Los papeles fueron presentados en noviembre del año 1995 y la Personería Jurídica fue entregada el 26 de diciembre de ese mismo año.

Problemas con la vecinal.




El 2005 había concluido con muchas sorpresas para Griselda y lo demás integrantes de la comisión ya tenían la añorada Personería Jurídica. En el verano no habían dejado de verse ya que Griselda trasladó su pileta de plástico al club Solís donde los chicos armaron una colonia de vacaciones.
Era marzo del 2006, un nuevo año de clases comenzaba, pero los integrantes de la comisión de la vecinal ya no eran los mismos y no pensaban igual que la comisión anterior. “Mire Griselda no sé como era su trato con la comisión anterior pero nosotros necesitamos que los chicos además de ser de su entidad se asocien a la vecinal, además ustedes están usando un espacio físico gratuito y como está la situación de nuestra entidad vamos a tener que pedirle que nos pague por dicho espacio”. No hubo trato con los nuevos vecinalistas y peldaños partió con nuevo rumbo.
Una nueva casa, un nuevo problema
Camilo Aldao 1836 corazón de la zona oeste. Un viejo paredón, una casa roída por el tiempo. La humedad carcome las paredes de la propiedad. A la derecha del paredón, una puerta de chapa por la cual se ingresa a un patio central. Las medidas de la propiedad, exiguas. La estructura se mantiene en las mismas condiciones desde el año 1996 cuando Peldaños ocupo la casa para brindar su servicio a la comunidad.
Uno de los problemas que aquejaba siempre a la organización es su financiamiento. Griselda además de estar al frente de la organización daba clases particulares a distintos chicos de barrio, entre los que se encontraba en hijo de Nora Bianchi. Una joven maestra jardinera que daba clases en el jardín Arco Iris. A Nora le interesó el trabajo de Griselda y la conectó con Marta Giménez que era la encargada de finanzas de dicho jardin. Marta era muy amiga de Elvio Martínez quien en ese momento se desempeñaba como secretario del Diputado Alberto Natale. Marta enlazó a Griselda con Elvio Martínez quien intercedió con Alberto Natale para conseguir un año de alquiler subsidiado desde la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe. Mientras tanto, el año seguía pasando y los integrantes de peldaños tenían que encontrar una solución para el problema ya que en el 2007 les sería imposible sostener el alquiler.
El contacto con Roxana Latorre no se había perdido. El vínculo de Griselda con la Senadora se mantenía intacto. Surgen en el año 1997 los Planes Trabajar y la apertura de Las Unidades Descentralizadas. Roxana Latorre se comunico con Griselda: “me entere en la dificultad en la que se encuentran a futuro para poder sostener el alquiler de la propiedad. Les recomiendo que hablen con Mirta Rosa, ella es la Directora de la Unidad Descentralizada numero 7. Ya hable con ella para que pueda tenderles una mano”. Mirta Rosa les consiguió a Griselda y al grupo de padres algunos subsidios y materiales de construcción para hacer realidad el sueño de la estructura propia. El terreno fue obtenido después de algunos trámites en la Municipalidad, en la calle Cochabamba y Felipe More.
Los trabajos comenzaron con un esfuerzo maratónico. El próximo año lectivo se acercaba. Se hicieron los cimientos, las cañerías de agua, conexiones de luz y gas. Los pisos eran de cerámicos rojos, pero cada mañana cuando regresaban los obreros a seguir con la edificación, los faltantes de materiales eran más que notables. Robo de cañerías, cerámicos y ladrillos que se encontraban apilados para la construcción del lugar. Llego un punto en que Griselda se acercó a la Oficina de Construcciones Particulares del Municipio para dar de baja la donación del terreno, ya que en esas condiciones el final de la obra no estaba garantizado. Hoy en el lugar que pudo ser de Peldaños se alza el Centro de Salud Doctor Maradona. Las actividades continuaron un año más en la vieja casa de la calle Camilo Aldao.

Otra mudanza más.
La casa de la calle Camilo Aldao había quedado chica y las condiciones edilicias del lugar no favorecían al trabajo correcto de Griselda y las demás docentes. En ese momento la organización comienza a utilizar la modalidad de jornada completa para sus alumnos, esto implicaba que al mediodía los chicos recibieran un plato de comida. La situación no era la mejor, meses atrás habían perdido la posibilidad del espacio propio, sumado a esta situación de no sentirse cómodos en el sitio en el que estaban.
Griselda vivía en la calle Tte. Agneta casi Pellegrini desde hacía algunos años, al lado de su casa se disponía una propiedad en alquiler. La casa era chica pero mucho más acogedora que la antigua propiedad de la calle Camilo Aldao. Los subsidios ya no estaban disponibles para ellos, así que el esfuerzo iba a ser doble. En estos momentos la institución comienza a sostenerse con los ingresos de la Cooperadora, además de dinero por algunos servicios que se agregaron para toda la comunidad barrial, como asistencia primaria de salud y odontología. Pero la alegría duró poco ya que al siguiente año la dueña de la propiedad pidió un aumento y la casa no estuvo al alcance de la ONG. La relación con esta propietaria fue hasta el año 2003.

Un lugar definitivo, no queremos mudarnos más.

Otra vez sin casa, parecía algo habitual para Griselda y los directivos de peldaños, no querían irse del barrio por eso insistieron en la búsqueda de un nuevo espacio que circundara las calles de la zona oeste. Era un problema trasladarse fuera de ese radio ya que la mayoría de los alumnos provenían de las escuelas de la zona.
Una mañana Griselda caminaba junto a su hija Carla por la calle Cullen cuando observo un cartel que decía: “dueña alquila”, Griselda tomó los datos y se comunicó inmediatamente con la propietaria. En pocos días la ONG ya estaba trabajando en ese lugar. La dirección exacta era Cullen 1842.
Griselda se considera testaruda, ese es uno de los signos fuertes de su carácter que lograron mantenerla hasta hoy con sus convicciones. Nunca claudicó, a pesar de que ya tenían la nueva casa, los problemas financieros y el fantasma del desalojo otra vez se hizo presente.
El alquiler se pagaba regularmente, a veces un poco atrasado y otras a término. En julio del 2006 no se pudo pagar el mes y eso hizo que comenzara a haber una deuda con la propietaria. Como los fondos eran escasos y justos para pagar el alquiler mes a mes esta cuota quedo pendiente y sus intereses fueron engrosando la deuda. En esos momentos la madre de la propietaria fallece y la casa queda a responsabilidad del esposo de la hija de la propietaria, Antonio Bernaba, quien no aceptó ningún tipo de arreglo y automáticamente llegó al juicio de desalojo.
Pasaron muchos abogados que trataron de defender los intereses de la institución pero ninguno dio soluciones concretas a Griselda y los demás padres. La situación era incontrolable y por esas cosas del destino un día uno de los papas trajo una novedad a Griselda: “Existe un lugar que se llama la Concejalía Popular en donde trabajan este tipo de casos y pueden ayudarnos con el juicio de desalojo”, “¿Dónde es preguntó Griselda? “en la calle Entre Ríos 343, hoy lo vi en la tv que estaban en un desalojo”, contestó el hombre. Griselda no esperó un minuto mas tomó sus cosas y partió rumbo el lugar.
Mientras viajaba en el 153 la mujer no sabía con que iba a encontrarse. Bajó del colectivo en salta y Entre Ríos y camino hacia el sur unos doscientos metros en donde se encontraba la oficina de la Concejalía Popular. Griselda entró a la galería y automáticamente fue atendida por la Doctora Natacha Villalonga.
Natacha- Buen día ¿en qué puedo serle útil?
Griselda – Mire yo soy la directora de un centro paa chicos con capacidades diferentes. Me entere de ustedes por medio de un padre de un alumno de la institución que los vio en la televisión. Nuestra situación ya es incontrolable, estamos en un juicio de desalojo y no sabemos qué hacer. Pasamos por tres abogados que lo único que hicieron fue empeorar la causa.Natacha- No se preocupe nosotros la vamos ayudar. Tráigame todos los papeles que tenga de la propiedad y comenzamos con el trabajo.Griselda acercó los pales a la doctora Villalonga y el trabajo de la abogada comenzó. Se pidió una audiencia con el juez Escalante quien estaba a cargo de la causa. No se logró el cometido.

Una mañana Griselda comenzaba sus actividades como todos los días, cuando fue sorprendida por el sonido del timbre. Se acercó a la puerta y atendió. “Si, ¿que desea? “Mire yo soy Carlos dedola, el Oficial de Justicia y tengo una orden de desalojo, ¿usted es Griselda?”, “si soy yo, pase, pase”. El rostro de Griselda se inundó de tristeza. Esa mañana la acompañaba Ana Clara, una fonoaudióloga que prestaba servicios en la ONG. “Intente hacer contacto con usted desde hace quince días”, comentó el Oficial de Justicia. “Me duele en el alma pero en quince días tiene que dejar la casa”. Para Griselda estas fueron las palabras más dolorosas que podría haber escuchado de la boca de ese hombre. En un momento Ana Clara se entromete en la charla que mantenían Griselda y el doctor Dedola: “¿No quiere ver a los chicos, conocerlos?, están jugando en el patio”. Dedola fumaba un pequeño habano. Aceptó la petición de Ana Clara. Al ver a los chicos jugando, su rostro cambio notablemente de color, se había puesto blanco hielo, como si algo en su interior le dijera que estaba cometiendo un grave error.
A partir de ese momento, las cosas cambiaron notablemente, se pidió nuevamente una audiencia con el juez y fue concedida. Desde ese día el juez comenzó a estar de parte de Peldaños. Desde ese momento la integración de los padres a la asociación fue más notoria. El compromiso de duplicó y Griselda agrandó el pecho y siguió adelante. La deuda hasta el momento de la audiencia judicial superaba ampliamente los trece mil pesos, ya que el señor Bernaba no había aceptado más los pagos. El abogado de Antonio Bernaba, fue el doctor Eduardo Sirman que defendía los intereses de los propietarios sin conocer donde quedaba la propiedad ni cómo era la misma. La deuda seguía incrementándose. El 1 de diciembre de 1997 quien era Gobernador en ese momento, el Ingeniero Jorge Obeid entrega un cheque a Griselda por diez mil pesos en concepto de subsidios para pagar la deuda. Se le informa al juez de esta situación. El magistrado cita a las partes para un posible acuerdo. Sin embargo como la deuda superaba por tres mil pesos al subsidio otorgado, el doctor Eduardo Sirman no aceptó el trato y quedo una deuda de tres mil pesos pendiente.
Esos tres mil pesos no pudieron pagarse y otra vez volvió el problema. Griselda hizo un acuerdo con el abogado de pagarle esa deuda con una cuota de seiscientos pesos mensuales, esto sin que el tribunal supiera ya que corría peligro de que se cayera el juicio. El doctor Sirman nunca le entregó a Griselda un recibo por esos cobros lo que derivo en noviembre del 2008 en un nuevo problema ya que no había manera de comprobar que los integrantes de Peldaños habían saldado la deuda.
En una nueva audiencia con el juez no podía comprobarse nada, era la palabra de Griselda contra la de el abogado y los propietarios. “Junten el dinero y paguen de una vez la deuda Griselda así terminamos con esto de una vez”, respondió el Juez. Griselda comenzó a ver quién podía prestarle el dinero para no perder la casa, sin embargo no pudieron conseguirlo. Una tarde Griselda recibe un llamado del juzgado en donde dicen que un anónimo había donado el dinero y que la casa estaba salvada. La repercusión mediática del caso acercó además de este donante anónimo, que en realidad fue el mismo juez de la causa, a otros empresarios de la zona que amablemente ofrecieron dinero para salvar a la institución.
Hoy en día la ONG sigue funcionado en ese lugar, las condiciones edilicias de la casa son óptimas. Tiene tres habitaciones, patio amplio y cocina. Están intentando algunas refacciones para un mejor funcionamiento.

¿Qué es Peldaños?
Peldaños es una institución que comenzó con fines recreativos y terminó siendo el único centro de inclusión para chicos con capacidades diferentes que contiene todas las áreas necesarias para su educación. El trabajo de la institución se basa en el trabajo de gabinete de estimulación temprana y fonoaudiología, gabinete psicológico, educación curricular y además cuenta con la articulación de las escuelas de la zona oeste de la ciudad, donde los chicos de dichas instituciones con graves problemas de aprendizaje trabajan en la ONG en contenidos escolares y apoyo escolar para una mejora de su calidad educativa. Estas actividades con los niños articulados de las escuelas se trabaja en contra turno a las clases habituales. Los chicos con patologías más severas que no pueden asistir a las escuelas tradicionales hacen su trabajo educativo solamente en la asociación civil.
La entidad cuenta con taller de cocina, plástica y dibujo, apoyo escolar y psicológico. Asisten al día de hoy más de setenta chicos de diversos logares de la ciudad de Rosario, e incluso de localidades aledañas.
La entidad tiene una política educativa concreta no intenta formarlos intelectualmente, sino humanamente y con actividades que les sean útiles para defenderse en la vida.
En una reunión de padres Griselda habla sobre estos temas y un papa plantea: “A mi hijo de que le sirve saber la raíz cuadrada de dos, si cuando va al almacén lo estafan él en vuelto”. Griselda entiende estas situaciones ya que ella es mama de una niña Down y en muchas ocasiones su hija Carla ha pasado por estas situaciones.