viernes, 3 de diciembre de 2010

jueves, 3 de septiembre de 2009

SUSPENDEN REMATE DE VIVIENDA ÚNICA

La audiencia estaba programada para las 18hs en la sede de la Asociación de Martilleros Públicos de la calle Entre Ríos 238 donde se presentaron las partes para discutir el problema.























La familia Herrera estuvo acompañada por sus vecinos, miembros de la Concejalía Popular y de APROVU (Agrupación para la protección de la vivienda Única) los cuales funcionaron de freno para que el remate no se efectuase. En el lugar hubo vallas de contención sobre la puerta principal de acceso de la dependencia y control policial por parte de la comisaria tercera con jurisdicción en la zona. La espera de la audiencia fue con total normalidad y el remate no se llevó a cabo por falta de seguridad, según informaron fuentes de la Asociación de Martilleros. Igualmente, a pesar de lo informado por dicha fuente los propietarios y los grupos de defensa que acompañaban a la familia actuaron con total mesura sin arrebatarse a ningún hecho de violencia contra los posibles compradores.
Por parte, desde La Concejalía Popular Delia Afranchino manifestó que “existen posibilidades de llegar a un acuerdo” siempre y cuando la otra parte acepte un convenio justo y agregó: “tenemos que ser cautos con esta posición que tomaron de suspender el remate, supuestamente por que no estaba garantizada la seguridad. Pedimos que se eleve desde la comisaria un informe en donde se detalle que aquí no pasó nada y que la manifestación fue de forma pacífica, ya que, esta situación sin la existencia de dicho informe puede llevar a que en el próximo paso el remate se concrete a sobre cerrado”, concluye.
José Herrera es padre de cinco hijos de los cuales dos son menores de edad, es propietario de un módico departamento ubicado en las torres de Ocampo y Buenos Aires, las cuales en la década del 80 fueron asignadas por el banco Hipotecario con fines sociales y a pagar en el trascurso de treinta años por medio de una hipoteca. Pero José como tantos argentinos en los noventa pasó a formar parte de las filas de los desocupados y hasta hoy debido a su edad no pudo volver a conseguir un trabajo formal, lo que llevo a este hombre a mantener una deuda con el banco por su propiedad y que esto desencadenara en la tarde de ayer en un audiencia de remate
. La deuda original se fue incrementándose desde esos años a esta parte, a pesar de las reiteradas oportunidades en las que se intentó dialogar con el banco para poder conseguir un plan de pago. La posibilidad de ponerse al día siempre fue negada.
Hoy la deuda es de más de cuarenta y cinco mil pesos si sumarle los punitorios y otros costes que elevarían la misma a más de noventa y cinco mil. “La deuda existe, no lo niego, nuca me dieron la oportunidad de pagarla. Me atendieron una sola vez y después no tuve más respuestas de la otra parte hasta que me llegó la cedula de remate”, Informó Herrera.

lunes, 10 de agosto de 2009

Proceso de producción.

Trabajé en base a tres entrevistas realizadas a Griselda De Vitto, directora y mentora de Peldaños. El proceso fue de ir da a día en mis observaciones tratando de descubrir la sensibilidad de una persona que desde un pequeño lugar trabaja por el bien común.
Fue netamente un trabajo empírico, participativo y de compartir momentos de la vida de esta mujer. Ponerme en la piel de ella por momentos para sentir las sensaciones más alegres y tristes de acuerdo a cada entrevista que teníamos.
Conviví y compartí con ella varios días de su vida. Presencié varias de sus clases y documenté con fotografías esos sucesos. Además, recopilé notas e informes de diarios y revistas sobre la problemática que padeció este grupo en los momentos de tener que afrontar su juicio de desalojo. Igualmente el eje de la historia es un relato micro histórico, una historia mínima, de un ser común que a veces no reconocemos como un hacedor de las cuestiones humanitarias. Alguien que escapa a los medios y sus complicadas agendas, pero que cada mañana hace patria atendiendo a más de setenta niños con capacidades diferentes

domingo, 9 de agosto de 2009

Un Peldaño más

En estas páginas intentaré deslizar en breves líneas la historia de una institución que nació de la necesidad de un grupo de padres de la zona oeste de la ciudad de rosario. Como ellos existen de a millones en el mundo, que ante la adversidad, la burocracia y la falta de respuestas hacen de la lucha un trabajo incesante e incansable. Griselda es la protagonista de mi historia. Una madre desesperada, preocupada por el bienestar de su hija y su familia. Una mujer mas, anónima para los grades imperios mediáticos y económicos.
Al comenzar este relato me pregunté todas las Griseldas que hay en la argentina. No me alcanzaría todo mi tiempo disponible para contar todas las historias de las madres en lucha. Espero que este relato sirva para darnos cuenta de lo ajenos que a veces estamos ante situaciones difíciles. Que también nos sirva para quitar el egoísmo de nuestras mentes y ser más participativos. Para no mirar diferente a los demás por qué no miden los parámetros sociales impuestos por la moda y las capacidades intelectuales consideras por la regla. Que este relato no sea solo conmovedor, que genere en nosotros mas que una lagrima o una sensación de alegría. Que nos mueva de la maldita silla y del esclavo control remoto para actuar, y darnos cuenta que alguien en este bendito planeta nos necesita.


Diego Montejo












Griselda
Ojos marrones, cabellos castaños, un guardapolvos blanco con guardas azules tornea su cuerpo. Sus 52 años de historia enrendan en ella, la lucha, el ahínco y la paciencia. Es Griselda, maestra, nacida en San Justo Provincia de Buenos Aires, quien antes de recibirse en la ciudad de San Nicolás, donde tuvo que emigrar a los 15 años por motivos familiares, ya sentía ese don de la enseñanza que pocos suelen tener. Griselda profesaba la docencia y daba en su casa clases de distintas materias, además, de ser la encargada de saldar con sus padres algunas de las frustraciónes de su hermana menor. Estudio: piano, francés, e inglés y se recibió de maestra en el colegio Misericordia de la Ciudad de San Nicolás.
Después de cumplir el deseo del magisterio y de comenzar en la actividad, Griselda forma familia y nace en 1979 su primer hijo al que decide llamar Sebastián. Hasta este momento el mundo de las escuelas especiales para Griselda y su familia eran algo lejano, disfrutaba de su hijo varón, sus primeros años de matrimonio y de una vida profesional excelente.
Unos años más tarde la familia necesitaba crecer, Griselda sentía la necesidad de tener un hijo más. Queda embarazada, ecografías, médicos y obstetras y todo el control que requiere un nuevo alumbramiento, fueron los pasos que siguió esta mujer. “Es una niña”, comunico Griselda a sus familiares, pero había algo que el destino ni la vida habían predicho. La niña tenía altas posibilidades de tener Síndrome de Down, detallaban los estudios médicos. A pesar de dichas dificultades y sin dar paso atrás la joven decidió tener a su hija, la cual nació con la patología anticipada por los profesionales en los estudios previos, la llamaron Carla.
La reciente madre se encontró con un mundo nuevo y desconocido y el peregrinar que encierra un chico de estas características en una sociedad parca y desinformada.
Carla recibía de Griselda y su marido los cariños más especiales, sufría de una alta hiperactividad, en los primeros años de vida pasó por todas las escuelas especiales de la ciudad de Rosario, pero en ninguna lograba adaptarse. Después, otra vez el destino laboral hace que esta familia de trabajadores tenga que partir nuevamente y echar lazos en otro lugar.
Era muy lejos, un sitio desconocido para Griselda y su esposo, el fin de la tierra, el fin de la Argentina, donde el frio y el mar se unen para hacer de sus paisajes una de las bellezas naturales más imponentes del planeta. Ese lugar era Ushuaia, una nueva vida familiar y de expectativas los esperaba.
Carla ingresa a la escuela especial de Ushuaia. “Es admirable esa escuela, el amor con el que tratan a los chicos”, reconoce Griselda con gran emoción en su mirada, como si la nostalgia y la desolada isla trajeran a ella momentos en que su hija se sintió feliz. Pero la experiencia fue corta y dos años después las valijas de esta familia volvieron a trashumar los rincones de nuestro país. Regresan a la ciudad de Rosario.


En esos tiempos escaseaba el trabajo. Otra vez en Rosario había que afrontar distintos compromisos y Carla necesitaba asistir a una escuela especial. Muchos esfuerzos hicieron sus padres para que la niña comience su actividad en ETNADE (Taller para Chicos y Adolescentes con Discapacidad), una escuela taller ubicada en la calle Pasco 3737. Pero los avatares de la economía pudieron más que las energías, no se podía solventar más los gastos ni las cuotas del lugar. En ese momento a pesar del dolor que esto ocasionó decidieron sacarla de la institución. Como toda madre Griselda siguió al frente con su lucha y encontró de manera gratuita y desinteresada en el Parque Oeste un grupo de recreación coordinado por Sergio Pasquet quien hoy es asistente de Silvia Trocolli: Subsecretaria de Inclusión de Personas con Discapacidad de la Provincia de Santa Fe. Uno de los problemas es que Sergio no solamente se encargaba de coordinar el espacio en el parque sino que también estaba a cargo de todas las personas con capacidades diferentes de la zona oeste, es por eso que a veces tenía que asistir a algunos en sus hogares o acercarles medicamentos. Esto hacia que el espacio de recreación perdiera constancia y los chicos no asistieran por varias jornadas.
Las mamas de los chicos acompañaban a Sergio una mañana mientras sus hijos hacían las tareas en el parque.
Sergio- ¿Por qué no buscan un club o un vecinal done los chicos puedan ir todos los días?, llueva o no, estaría bueno ya que veo que se ha creado en el grupo una excelente relación entre los chicos y también entre ustedes los papas. Los tiempos de Sergio y la ayuda del municipio eran pocas y la contención de los chicos estaba en juego, el ponía lo mejor de sí pero a veces sus obligaciones superaban ampliamente su enorme corazón.
Griselda- estaría bueno ponernos en campaña para buscar un lugar extra para nuestros hijos.Las otras mamas se sumaron y Griselda que con su fuerza tomo las riendas de la búsqueda del lugar.
Pasco al 5300, vecinal Azcuénaga sur, después de varias reuniones con distintas entidades Griselda obtiene una reunión con la Comisión Directiva del lugar. Era una tarde fría y la comisión esperaba en las oficinas de la vecinal a Griselda y otras tres mamas más.
Griselda- Buenas tardes, somos el grupo de madres que que hablamos con ustedes por la necesidad de un espacio físico para nuestros hijos, como le comentamos telefónicamente. Los chicos estaban trabajando en el parque oeste pero la continuidad de las actividades era acotada, a veces por cuestiones climáticas y otras por falta de personal de la Municipalidad. Son más de 20 chicos con diferentes patologías, necesitamos de la ayuda de ustedes.Presidente de La Vecinal- Hemos debatido en reunión de comisión directiva y estamos en condiciones de ofrecerles nuestro parabólico los días que ustedes les haga falta y sin costo alguno.
La alegría de Griselda desbordaba de su rostro, la conmoción invadió esa oficina, entre sonrisas y lagrimas de emoción Griselda y las otras mamas sintieron el alivio del primer paso en una carrea que recién comenzaba.
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Va naciendo Peldaños
En el barrio ya se corría el rumor de que existía una nueva posibilidad de inserción para los chicos con capacidades diferentes y se sumaron a los 20 habituales asistentes un grupo de 20 chicos más. Al enterarse de esta situación La Subsecretaria de Inclusión de Personas con Discapacidad de la Provincia de Santa Fe: Silvia Trocolli llamó telefónicamente a Griselda: Silvia Trocolli- ¡Hola Griselda!, me enteré del arduo trabajo que están llevando a cabo en la vecinal Azcuénaga, la provincia pone a disposición de ustedes dos docentes para que puedan ayudarlos. Del otro lado del teléfono Griselda escucha atentamente. Griselda- estoy emocionada, es tan necesario para nosotros el personal docente, no sé de qué manera agradecerle. Silvia Trocolli- no tenes que agradecernos nada, es nuestra obligación. El lunes ya se integran a trabajar en la institución estos dos maestros, igualmente antes de ese día me gustaría verte para charlar algunas cosas de cómo vamos a llevar adelante las tareas con los chicos. Griselda no podía creerlo y automáticamente telefoneo a todos los papas para avisarles de la novedad.
Las escuelas de la zona comenzaron a enterarse de lo que sucedía en la Vecinal Azcuénaga sur. Ya en este momento se comienza a trabajar con otras patologías, no solamente con chicos con capacidades diferentes, sino también, con chicos de escuelas convencionales con serios problemas de aprendizaje, hiperactividad y psicosis, entre otros traumas. Griselda se reúne con Viviana, la fonoaudióloga del lugar y de Carla, la hija de Griselda y con la psicóloga de la Vecinal, a las cuales les plantea: “¿podemos hacer algún trabajo con los chicos que provienen de las escuelas comunes?, ya son muchos los casos que recibimos y debemos encontrar alguna solución para ellos. Viviana contesto: “Me parece fantástica la idea tenemos que articular proyectos en común con las entidades educativas, y con un buen plan de trabajo creo que no va a haber ningún problema”.Después de esta reunión el plantel profesional de la entidad elaboró los proyectos de trabajo que fueron relevados a las distintas escuelas de la zona y el resultado fue sorprendente ya que le vinculo con las instituciones comenzó con una fluidez asombrosa y atrajo un grueso de chicos que no esperaban.
En 1995 llega a la institución Martin un niño Down de cinco años que había pasado por distintos jardines de infantes convencionales. Su mama llego una mañana y hablo con una de las maestras: “mire le comento, mi hijo ha pasado por varios jardines de infantes convencionales pero ya, es imposible que él pueda asistir a este tipo de lugares, solamente lo traigo para que haga recreación”, la maestra analizo el caso y Martin fue incluido entre los chicos de la escuelita. Ese día la maestra quedo pensando si solamente los chicos necesitaban recreación o se podía ir más lejos con ellos. Comenzar a enseñarles algunas cosas que les fueran útiles para la vida. La maestra hablo sobre el tema con Griselda y asumieron el desafío. “Griselda, hoy vino una mama con un chico con un leve Síndrome de Down, me quede pensando si podríamos incluir además de los juegos algo de matemáticas, lengua, no se cosas que ellos les sean útiles para desenvolverse en la vida, podríamos poner a Martin como experiencia piloto y después sir incluyendo a los demás”. Griselda aprobó la idea: “me parece sensacional, pero tengo que hablarlo con Silvia Trocolli”. .
Días después Griselda concurrió a la oficina de Silvia Trocolli, era setiembre de 1995, Griselda espero su turno y fue atendida amablemente por Silvia: “hola Griselda ¿Qué te trae por aquí? Griselda se sentó frente a Silvia en su escritorio: “Hace unos días recibimos un nuevo caso y nos pareció interesante a todo el personal docente comenzar a dar algunos contenidos extras además de la recreación, queremos tomar a este chico como una experiencia piloto y después integrar a los demás a los contenidos curriculares”. Silvia respondió: “la idea es buena para esto tendrías que pensar en armar una ONG, esto te va a permitir la posibilidad de acceder a algunos subsidios, ya cuando tengas la Personería Jurídica las cosas van ser distintas, pero nadie te impide que comiences con este trabajo mientras haces los trámites pertinentes”.Comienza a nacer la ONG como tal, conforman una comisión integrada por los padres y los docentes, crean un estatuto de la organización. Griselda viaja a Santa Fe para obtener los datos necesarios para la organización civil. Ya estaba todo como para que la Personería Jurídica fuese entregada, pero la burocracia instigó contra Griselda y hubo que buscar otros caminos. Griselda Hablo con un integrante de la vecinal que tenía relaciones con la Senadora Roxana Latorre y que además, era el marido de la psicóloga de Peldaños y la vecinal. “Vos tráeme los papeles haber que puede hacer Roxana por nosotros, yo me encargo y cualquier novedad te aviso”, le dijo este joven a Griselda. Días después recibieron novedades para una posible reunión con la Senadora.
El día llegó y Roxana Latorre atendió a Griselda y un grupo de integrantes de la comisión. “Quería decirles que cuenten con mi colaboración, insisto en que tengan presentados en Santa Fe todos los papeles y el número de expediente del trámite, una vez que esto eso yo me encargo de que esto salga lo antes posible”. Los papeles fueron presentados en noviembre del año 1995 y la Personería Jurídica fue entregada el 26 de diciembre de ese mismo año.

Problemas con la vecinal.




El 2005 había concluido con muchas sorpresas para Griselda y lo demás integrantes de la comisión ya tenían la añorada Personería Jurídica. En el verano no habían dejado de verse ya que Griselda trasladó su pileta de plástico al club Solís donde los chicos armaron una colonia de vacaciones.
Era marzo del 2006, un nuevo año de clases comenzaba, pero los integrantes de la comisión de la vecinal ya no eran los mismos y no pensaban igual que la comisión anterior. “Mire Griselda no sé como era su trato con la comisión anterior pero nosotros necesitamos que los chicos además de ser de su entidad se asocien a la vecinal, además ustedes están usando un espacio físico gratuito y como está la situación de nuestra entidad vamos a tener que pedirle que nos pague por dicho espacio”. No hubo trato con los nuevos vecinalistas y peldaños partió con nuevo rumbo.
Una nueva casa, un nuevo problema
Camilo Aldao 1836 corazón de la zona oeste. Un viejo paredón, una casa roída por el tiempo. La humedad carcome las paredes de la propiedad. A la derecha del paredón, una puerta de chapa por la cual se ingresa a un patio central. Las medidas de la propiedad, exiguas. La estructura se mantiene en las mismas condiciones desde el año 1996 cuando Peldaños ocupo la casa para brindar su servicio a la comunidad.
Uno de los problemas que aquejaba siempre a la organización es su financiamiento. Griselda además de estar al frente de la organización daba clases particulares a distintos chicos de barrio, entre los que se encontraba en hijo de Nora Bianchi. Una joven maestra jardinera que daba clases en el jardín Arco Iris. A Nora le interesó el trabajo de Griselda y la conectó con Marta Giménez que era la encargada de finanzas de dicho jardin. Marta era muy amiga de Elvio Martínez quien en ese momento se desempeñaba como secretario del Diputado Alberto Natale. Marta enlazó a Griselda con Elvio Martínez quien intercedió con Alberto Natale para conseguir un año de alquiler subsidiado desde la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe. Mientras tanto, el año seguía pasando y los integrantes de peldaños tenían que encontrar una solución para el problema ya que en el 2007 les sería imposible sostener el alquiler.
El contacto con Roxana Latorre no se había perdido. El vínculo de Griselda con la Senadora se mantenía intacto. Surgen en el año 1997 los Planes Trabajar y la apertura de Las Unidades Descentralizadas. Roxana Latorre se comunico con Griselda: “me entere en la dificultad en la que se encuentran a futuro para poder sostener el alquiler de la propiedad. Les recomiendo que hablen con Mirta Rosa, ella es la Directora de la Unidad Descentralizada numero 7. Ya hable con ella para que pueda tenderles una mano”. Mirta Rosa les consiguió a Griselda y al grupo de padres algunos subsidios y materiales de construcción para hacer realidad el sueño de la estructura propia. El terreno fue obtenido después de algunos trámites en la Municipalidad, en la calle Cochabamba y Felipe More.
Los trabajos comenzaron con un esfuerzo maratónico. El próximo año lectivo se acercaba. Se hicieron los cimientos, las cañerías de agua, conexiones de luz y gas. Los pisos eran de cerámicos rojos, pero cada mañana cuando regresaban los obreros a seguir con la edificación, los faltantes de materiales eran más que notables. Robo de cañerías, cerámicos y ladrillos que se encontraban apilados para la construcción del lugar. Llego un punto en que Griselda se acercó a la Oficina de Construcciones Particulares del Municipio para dar de baja la donación del terreno, ya que en esas condiciones el final de la obra no estaba garantizado. Hoy en el lugar que pudo ser de Peldaños se alza el Centro de Salud Doctor Maradona. Las actividades continuaron un año más en la vieja casa de la calle Camilo Aldao.

Otra mudanza más.
La casa de la calle Camilo Aldao había quedado chica y las condiciones edilicias del lugar no favorecían al trabajo correcto de Griselda y las demás docentes. En ese momento la organización comienza a utilizar la modalidad de jornada completa para sus alumnos, esto implicaba que al mediodía los chicos recibieran un plato de comida. La situación no era la mejor, meses atrás habían perdido la posibilidad del espacio propio, sumado a esta situación de no sentirse cómodos en el sitio en el que estaban.
Griselda vivía en la calle Tte. Agneta casi Pellegrini desde hacía algunos años, al lado de su casa se disponía una propiedad en alquiler. La casa era chica pero mucho más acogedora que la antigua propiedad de la calle Camilo Aldao. Los subsidios ya no estaban disponibles para ellos, así que el esfuerzo iba a ser doble. En estos momentos la institución comienza a sostenerse con los ingresos de la Cooperadora, además de dinero por algunos servicios que se agregaron para toda la comunidad barrial, como asistencia primaria de salud y odontología. Pero la alegría duró poco ya que al siguiente año la dueña de la propiedad pidió un aumento y la casa no estuvo al alcance de la ONG. La relación con esta propietaria fue hasta el año 2003.

Un lugar definitivo, no queremos mudarnos más.

Otra vez sin casa, parecía algo habitual para Griselda y los directivos de peldaños, no querían irse del barrio por eso insistieron en la búsqueda de un nuevo espacio que circundara las calles de la zona oeste. Era un problema trasladarse fuera de ese radio ya que la mayoría de los alumnos provenían de las escuelas de la zona.
Una mañana Griselda caminaba junto a su hija Carla por la calle Cullen cuando observo un cartel que decía: “dueña alquila”, Griselda tomó los datos y se comunicó inmediatamente con la propietaria. En pocos días la ONG ya estaba trabajando en ese lugar. La dirección exacta era Cullen 1842.
Griselda se considera testaruda, ese es uno de los signos fuertes de su carácter que lograron mantenerla hasta hoy con sus convicciones. Nunca claudicó, a pesar de que ya tenían la nueva casa, los problemas financieros y el fantasma del desalojo otra vez se hizo presente.
El alquiler se pagaba regularmente, a veces un poco atrasado y otras a término. En julio del 2006 no se pudo pagar el mes y eso hizo que comenzara a haber una deuda con la propietaria. Como los fondos eran escasos y justos para pagar el alquiler mes a mes esta cuota quedo pendiente y sus intereses fueron engrosando la deuda. En esos momentos la madre de la propietaria fallece y la casa queda a responsabilidad del esposo de la hija de la propietaria, Antonio Bernaba, quien no aceptó ningún tipo de arreglo y automáticamente llegó al juicio de desalojo.
Pasaron muchos abogados que trataron de defender los intereses de la institución pero ninguno dio soluciones concretas a Griselda y los demás padres. La situación era incontrolable y por esas cosas del destino un día uno de los papas trajo una novedad a Griselda: “Existe un lugar que se llama la Concejalía Popular en donde trabajan este tipo de casos y pueden ayudarnos con el juicio de desalojo”, “¿Dónde es preguntó Griselda? “en la calle Entre Ríos 343, hoy lo vi en la tv que estaban en un desalojo”, contestó el hombre. Griselda no esperó un minuto mas tomó sus cosas y partió rumbo el lugar.
Mientras viajaba en el 153 la mujer no sabía con que iba a encontrarse. Bajó del colectivo en salta y Entre Ríos y camino hacia el sur unos doscientos metros en donde se encontraba la oficina de la Concejalía Popular. Griselda entró a la galería y automáticamente fue atendida por la Doctora Natacha Villalonga.
Natacha- Buen día ¿en qué puedo serle útil?
Griselda – Mire yo soy la directora de un centro paa chicos con capacidades diferentes. Me entere de ustedes por medio de un padre de un alumno de la institución que los vio en la televisión. Nuestra situación ya es incontrolable, estamos en un juicio de desalojo y no sabemos qué hacer. Pasamos por tres abogados que lo único que hicieron fue empeorar la causa.Natacha- No se preocupe nosotros la vamos ayudar. Tráigame todos los papeles que tenga de la propiedad y comenzamos con el trabajo.Griselda acercó los pales a la doctora Villalonga y el trabajo de la abogada comenzó. Se pidió una audiencia con el juez Escalante quien estaba a cargo de la causa. No se logró el cometido.

Una mañana Griselda comenzaba sus actividades como todos los días, cuando fue sorprendida por el sonido del timbre. Se acercó a la puerta y atendió. “Si, ¿que desea? “Mire yo soy Carlos dedola, el Oficial de Justicia y tengo una orden de desalojo, ¿usted es Griselda?”, “si soy yo, pase, pase”. El rostro de Griselda se inundó de tristeza. Esa mañana la acompañaba Ana Clara, una fonoaudióloga que prestaba servicios en la ONG. “Intente hacer contacto con usted desde hace quince días”, comentó el Oficial de Justicia. “Me duele en el alma pero en quince días tiene que dejar la casa”. Para Griselda estas fueron las palabras más dolorosas que podría haber escuchado de la boca de ese hombre. En un momento Ana Clara se entromete en la charla que mantenían Griselda y el doctor Dedola: “¿No quiere ver a los chicos, conocerlos?, están jugando en el patio”. Dedola fumaba un pequeño habano. Aceptó la petición de Ana Clara. Al ver a los chicos jugando, su rostro cambio notablemente de color, se había puesto blanco hielo, como si algo en su interior le dijera que estaba cometiendo un grave error.
A partir de ese momento, las cosas cambiaron notablemente, se pidió nuevamente una audiencia con el juez y fue concedida. Desde ese día el juez comenzó a estar de parte de Peldaños. Desde ese momento la integración de los padres a la asociación fue más notoria. El compromiso de duplicó y Griselda agrandó el pecho y siguió adelante. La deuda hasta el momento de la audiencia judicial superaba ampliamente los trece mil pesos, ya que el señor Bernaba no había aceptado más los pagos. El abogado de Antonio Bernaba, fue el doctor Eduardo Sirman que defendía los intereses de los propietarios sin conocer donde quedaba la propiedad ni cómo era la misma. La deuda seguía incrementándose. El 1 de diciembre de 1997 quien era Gobernador en ese momento, el Ingeniero Jorge Obeid entrega un cheque a Griselda por diez mil pesos en concepto de subsidios para pagar la deuda. Se le informa al juez de esta situación. El magistrado cita a las partes para un posible acuerdo. Sin embargo como la deuda superaba por tres mil pesos al subsidio otorgado, el doctor Eduardo Sirman no aceptó el trato y quedo una deuda de tres mil pesos pendiente.
Esos tres mil pesos no pudieron pagarse y otra vez volvió el problema. Griselda hizo un acuerdo con el abogado de pagarle esa deuda con una cuota de seiscientos pesos mensuales, esto sin que el tribunal supiera ya que corría peligro de que se cayera el juicio. El doctor Sirman nunca le entregó a Griselda un recibo por esos cobros lo que derivo en noviembre del 2008 en un nuevo problema ya que no había manera de comprobar que los integrantes de Peldaños habían saldado la deuda.
En una nueva audiencia con el juez no podía comprobarse nada, era la palabra de Griselda contra la de el abogado y los propietarios. “Junten el dinero y paguen de una vez la deuda Griselda así terminamos con esto de una vez”, respondió el Juez. Griselda comenzó a ver quién podía prestarle el dinero para no perder la casa, sin embargo no pudieron conseguirlo. Una tarde Griselda recibe un llamado del juzgado en donde dicen que un anónimo había donado el dinero y que la casa estaba salvada. La repercusión mediática del caso acercó además de este donante anónimo, que en realidad fue el mismo juez de la causa, a otros empresarios de la zona que amablemente ofrecieron dinero para salvar a la institución.
Hoy en día la ONG sigue funcionado en ese lugar, las condiciones edilicias de la casa son óptimas. Tiene tres habitaciones, patio amplio y cocina. Están intentando algunas refacciones para un mejor funcionamiento.

¿Qué es Peldaños?
Peldaños es una institución que comenzó con fines recreativos y terminó siendo el único centro de inclusión para chicos con capacidades diferentes que contiene todas las áreas necesarias para su educación. El trabajo de la institución se basa en el trabajo de gabinete de estimulación temprana y fonoaudiología, gabinete psicológico, educación curricular y además cuenta con la articulación de las escuelas de la zona oeste de la ciudad, donde los chicos de dichas instituciones con graves problemas de aprendizaje trabajan en la ONG en contenidos escolares y apoyo escolar para una mejora de su calidad educativa. Estas actividades con los niños articulados de las escuelas se trabaja en contra turno a las clases habituales. Los chicos con patologías más severas que no pueden asistir a las escuelas tradicionales hacen su trabajo educativo solamente en la asociación civil.
La entidad cuenta con taller de cocina, plástica y dibujo, apoyo escolar y psicológico. Asisten al día de hoy más de setenta chicos de diversos logares de la ciudad de Rosario, e incluso de localidades aledañas.
La entidad tiene una política educativa concreta no intenta formarlos intelectualmente, sino humanamente y con actividades que les sean útiles para defenderse en la vida.
En una reunión de padres Griselda habla sobre estos temas y un papa plantea: “A mi hijo de que le sirve saber la raíz cuadrada de dos, si cuando va al almacén lo estafan él en vuelto”. Griselda entiende estas situaciones ya que ella es mama de una niña Down y en muchas ocasiones su hija Carla ha pasado por estas situaciones.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Trabajo para todos

Ser portador de VIH/sida es un factor que determina la expulsión del mercado laboral, un problema difícil de combatir ya que existen prejuicios e ignorancia sobre el tema que en muchas ocasiones termina con la drástica decisión de los empleadores de la expulsión del trabajador.




Uno de los miedos más grandes de las personas que conviven con VIH es ingresar al mercado laboral ya que las empresas privadas en la Argentina y cierto sector del estado siguen pidiendo aun los estudios preocupacionales. Según datos de INADI la gran parte de las denuncias por discriminación de personas con VIH tienen que ver con la problemática laboral tanto por que fueron expulsados de sus trabajos después de un análisis positivo o por haber revelado su condición de portador, como así también de personas a las que se les ha detectado el virus en un examen preocupacional.
En la ciudad de rosario conviven más de seis mil personas con el VIH según datos del Promusida (Programa Municipal de Sida) y muchos de ellos en algún momento de su vida se han sentido discriminados en el ámbito laboral. En muchas ocasiones las empresas hacen testeos encubiertos en sus empleados objetando que son simplemente estudios de rutina para la empresa sin comunicarle a sus empleados que entre estos análisis esta la prueba d VIH, lo cual queda muy bien aclarado desde la Ley 23.798 que fue promulgada en los años 90 y que contempla de manera muy precisa que toda persona que acceda a un examen de estas características deberá ser informada de dicha practica como así también si dichos estudios arrojaran un resultado positivo
La ciudad de rosario no es le excepción ya que muchos de los mas de seis mil infectados que viven en nuestra ciudad alguna vez se sintieron discriminados en su lugar de trabajo. Según Gladis Gonzáles de OFES (Organización familiares enfrentando al Sida): “ Existe discriminación pero no solo con los enfermos de VIH, se discrimina por ser gordo, por ser flaco, por ser negro, la discriminación existe y existirá siempre. Es difícil que personas que no tienen problemas de salud consigan empleo, mucho mas difícil es conseguirlo para personas que padecen una enfermedad”. Gladis conoce muchos casos de personas que en algún momento de su vida pasar por este trago amargo, como una joven que trabajaba en una casa de servicio domestico y fue expulsada cuando sus patrones descubrieron cual era su diagnostico, increíblemente este matrimonio eran médicos. “Ellos decían que querían cuidar la salud y la integridad física de ellos y sus hijos”, agrega Gladis. Otro caso que recuerda Gladis es el de un joven enfermero que en los años noventa fue expulsado de una empresa de emergencias y al que Gladis calificaba de “un gran profesional y una gran persona” y agrega: “lo que acabó con la vida de este muchacho fue la angustia y la depresión y no la enfermedad”.


Siempre queda la duda que si una persona que es VHI positivo se presenta para un trabajo, pasa por el proceso, acepta hacerse el análisis le da positivo y no la llaman. Las empresas pueden aducir que la persona no es apta para el trabajo que se le exige pero en muchas ocasiones es por que el posible empleado padece el virus, negar información de un examen de esta características es un delito que esta contemplado no solo en las leyes nacionales sino que también esta en los tratados internacionales de las organizaciones laborales como lo es la OIT.” Esto todavía esta en la esfera de la libertad que la empresa tiene para elegir a una persona o no, es decir la figura de discriminación opera cuando se puede probar cuando no lo eligen por un rasgo determinado cuando era la persona mas indicada para ese puesto de trabajo por muchas otras razones, si alguien gana un concurso para un cargo supongamos operador de un sistema de comunicación muy sofisticado pasa las pruebas con las mejores calificaciones y luego no es elegido y estas persona era VIH positivo o obesa o tiene alguna dificultad motriz podría aducir discriminación, pero la discriminación es algo muy difícil de probar ante la justicia”, comenta el Doctor Damián Lavarello, coordinador del Promusida.


A pesar de que la responsabilidad social empresaria esta en auge en la republica argentina, todavía ninguna empresa lanzo un programa de responsabilidad social empresaria para incorporar gente con VIH a las filas laborales, acá aparece la figura de aquello de lo que es políticamente correcto, luego sabemos también que es muy común en el trabajo publico incorporar a personas con capacidades diferentes para cargos que no requieren de una destreza motora especial. Hay toda una cuestión que uno tiene que filtrar siempre con criterio de racionalidad, una persona que va a hacer un curso de comando en una fuerza militar se le exigen una cantidad de pruebas de esfuerzo que van desde un electro cardiograma, una resonancia magnética nuclear de columna, un laboratorio muy completo e incluso una prueba de VIH con su consentimiento.
También opera mucho la auto discriminación, mucha gente con VIH no va a buscar muchos trabajos por que sabe que le van a pedir la prueba.
Todas las personas con VHI que ya han conseguido un empleo lo cuidan en grado sumo para no tener que pelear otra vez y tener que pasar nuevamente por una prueba preelaboral, edemas con los tratamientos actuales según informan desde Promusdida un alto porcentaje de infectados detectados se encuentran en muy buenas condiciones de salud y se preocupan muchísimo de no tener una falta en lo laboral para no ser echado de ese empleo.
En los ámbitos públicos se ha retirado la prueba de VIH como exigencia, es optativo el estado tiene que dar un poco el ejemplo en este tema y por eso no lo requiere, esta en los formularios pero no es necesario que la persona se lo haga. Son variados los casos que han entrado al estado como docentes, personal de maestranza de escuelas. En el estado hoy en día hay muchísima menos discriminación de la que había en otros tiempos, el estado es una instancia de contratación de personas con VIH que tiene mucha más libertad al respecto, mucha mas amplitud y es mucho mas solidario. Ciertos sectores del estado, enfermeros, farmacéuticos y otros profesionales con VIH trabajan en el estado sin ningún problema. La policía es lo mismo si bien dentro de la fuerza policial hay muchas personas viviendo con VIH y no han sido echadas y que que en las fuerzas de seguridad que tienen alta exigencia física como pueden ser ejercito, marina, aviación, gendarmería, debe haber requerimientos para el ingreso, alguien que ya esta en las filas y se revela como persona con VIH quizás sea apartada de algunas tareas que tengan ciertas exigencias físicas y sea destinada a lo administrativo, en la policía pasa lo mismo, pero mientras la persona este en un perfecto estado de saludad puede hacer lo que su cuerpo le permita, pero seria inhumano que alguien que tiene una infección por VIH muy avanzada que no se curó en el tratamiento sea exigido laboralmente a hacer guardias nocturnas en invierno, no es correcto esto. Lo importante es preservar el derecho laboral y el derecho a la confidencialidad de la información, la persona con VIH cuando llega a una oficina no tiene que informar a sus compañeros de lo que le sucede.
Esto no es nada raro y lo hacen muchísimas empresas y particulares, es muy común, existen casos de personas que han sido echadas de la industria frigorífica, de un empleo domestico, gente que la han querido echar de un geriátrico y no pudieron, gente que han echado de una clínica de salud, estos son caso concretos que fueron registrados por las organizaciones que trabajan con estas personas. El empleador averigua o en otros casos es comunicado por el empleado, a veces el empleador descubre la medicación.
A un muchacho lo echaron de un frigorífico importante de la zona por ir a donar sangre para un compañero que se operaba de la columna y cando dona sangre aparece VIH que no conocía, se lo informan, piden otro donante y se filtra la información de que el problema era VIH. Ese muchacho fue echado e inicio un juicio, este caso fue atendido por el Doctor Damian Lavarello. El trabajador perdió la obra social, diez años de trabajo con todo lo que conocía del oficio y paso de ser un empleado que ganaba un buen salario a la calle.
Ser echado de un trabajo cundo alguien se entera que es por VIH es una crueldad. Los juicios a este respecto no son muchos, hay un policía de la policía que le gano al Estado , hubo un capitán de navío de la marina comercial que también le gano un juicio, también se han ganado muchos juicios a las prepagas por el acceso a la medicación.
Muchas veces los empleadores rozan la crueldad y echan a los empleados por diversas razones, aunque la causa de la expulsión sea el HIV.
Una chica que a querían echar de un geriátrico consiguió mediante una medida judicial que no la echaran, pero le decían que ella no podía con ese trabajo, ella limpiaba las camas de los ancianos. Las personas con VIH pueden hacer cualquier trabajo, lo único que necesitan es su momento para tomar su medicación.
La Ley de contrato de trabajo es de orden nacional, los municipios no cuentan con autoridad alguna para tomar esas decisiones. Queda claro que el problema existe y necesita una respuesta por parte de estas personas, queda en manos de los gobernantes que pertenezcan a las reparticiones laborales tratar de dar un marco de seguridad a este grupo de personas que son tan humanos como cualquier otro

martes, 7 de octubre de 2008

Recordando mis primeras lecturas



DIEGO MONTEJO

Mi locura por las aventuras comenzó a los siete años, es que de verlo a mi primo representar a los personajes de las historietas quise saber de donde el sacaba tanto argumento para poder jugar y hacer volar su imaginación. Siempre fui inquieto y curioso y como todo niño no me quise quedar afuera de las luchas de gladiadores o de la bondad de Patoruzito.
Llegaba el sábado y mi alegría aumentaba, vendría mi primo Flavio, con sus historias en papel, sus viejas revistas en donde siempre los buenos ganaban. Como olvidar El Tony, Nippur y otras tantas. Era para mí el mejor día de la semana, el día en que con Flavio y el abuelo íbamos a la revisteria de calle Mendoza a canjearlas por otras que no habíamos leído. La imagen de ese lugar me rememora mi niñez, es imposible olvidarlo, y es también imposible olvidar a su dueño, un hombre mayor que conocía todos los títulos en libros y revistas. Era esa librería en donde el olor a papel viejo se fusionaba con la humedad, de las que ya casi no existen. Siempre sonaba Gardel en un añoso tocadiscos y recuerdo que mi abuelo un acérrimo seguidor del Zorzal solía hacer comentarios sobre esos tangos con el encargado del local.
La librería y revisteria era enorme, en la parte delantera se encontraban las revistas de Patoruzu, Lupin, Isidoro, Condorito, Tony y muchas, que eran donde Flavio y yo arrasábamos. Aunque en reiteradas ocasiones me provocaba curiosidad ira hacia la parte de atrás en donde se encontraban las novelas, los libros de política, medicina y otras tantas lecturas.

No hubo sábado que faltáramos al ritual aunque lloviese nos cubríamos con pilotos y emprendíamos el camino, nos gustaba tanto la lectura que era como un juego ir en busca de nuestro tesoro los libros y revistas de aventuras que volaban nuestra imaginación. Éramos niños felices llenos de sueños, creíamos en el bien y sabíamos lo que estaba mal, los libros nos enseñaban de la vida y nos iban haciendo hombres a cada paso. Muchas vivencias se rememoran cuando hoy siendo un adulto recuerdo mis primeros libros y revistas en donde me sentí príncipe, pirata, explorador y viaje por varios lugares en una alfombra mágica

Este fue mi principio con la lectura y los sábados siguen siendo los días mas alegres en mi vida de adulto. Flavio ya no viene a buscarme para ir a canjear libros y revistas, pero el la espesura de la tarde suelo tomar un libro y recordar cuando el venia y con el abuelo recorríamos las cuatro cuadras hasta la avenida para ir a cumplir nuestro deseo meternos en el fascínate mundo de la lectura

El viaje de Pedro






DIEGO MONTEJO

Pedro había recorrido los caminos en busca de un destino incierto que nunca había llegado, es así como su cuñado Santos le aconsejo que partiera de su Catamarca natal hacia Buenos Aires. La pobreza había perseguido a este humilde joven desde su más temprana edad, hijo natural de padre dudoso del cual jamás supo nada y del que ni siquiera porto su apellido.

Aquella mañana de un diez de enero de 1915 la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca se incendiaba, el calor era insoportable, la vieja estación ferroviaria se disponía a cumplir con su trajín diario, muchos pasajeros que se exiliaban hacia la gran ciudad al igual que Pedro que no dejaba de mirar con desconsuelo los valles que había transitado durante dos décadas de su vida.

El tren hizo parate en las vías y el chancho comenzó a vociferar.

- Buenos Aires, arribamos, los que no suben se quedan, por favor boletos en mano en diez minutos partimos.

Pedro tomó su maleta, la guitarra que lo acompañaba a todas partes y las ganas de triunfar en la ciudad donde todo era posible, la París Argentina.

El viaje comenzó y los cerros del Ambato se deshacían en la nebulosa, el tren comenzó a escalar lentamente la cuesta del Portezuelo ya que su recorrido incluía la ciudad de Tucumán, después seguiría por Santiago del Estero, Córdoba, Rosario y, finalmente, Buenos aires. Viaje arduo para el joven norteño que seguramente llevaría más de 48 horas.

Después de más de ocho horas de viaje por fin afloró la ciudad de Tucumán, Pedro conocía ese lugar ya que en sus niñez había ido varias veces a intercambiar productos regionales que él mismo con su madre elaboraban en la pequeña chacra de Valle Viejo a sur de la ciudad de Catamarca. Cientos de vendedores invadieron los costados del tren y el chancho avisó al pasaje que en media hora partirían, que quienes gustarán bajar un instante del tren podían hacerlo sin inconveniente, fue así como el joven descendió del vagón.

Recorrió la estación, compró unos caramelos para quitarse el mal gusto de su boca, se perdió entre la multitud sin darse cuenta de que algo que él no presentía podría pasarle. El joven estaba unos treinta metros del tren cuando un grupo de uniformados lo obligaron a acompañarlo, Pedro no comprendía la situación pero como no le pareció nada extraño cumplió las ordenes de los oficiales y siguió las instrucciones de los mismos. Es así como lo llevaron a una oficina retirada del tren en el cual debería seguir camino. El recinto estaba lleno de policías los cuales constantemente preguntaban su nombre.

- Soy Pedro José Robin de Catamarca, voy a Buenos Aires a probar suerte con la música, soy solo un peón, nada mas, no se por que estoy acá con ustedes.

Fue así como llego el primer cachetazo de uno de los cinco morrudos oficiales.

- Cállese la boca nosotros no le hemos preguntado nada, usted habla cuando lo decidimos, ¿Así que es de Catamarca, que va para Buenos Aires?, me parece que usted nos esta haciendo el verso, cante antes de que se coma otro sopapo infeliz.

Pedro no entendía nada y cada vez se desconcertaba más, el interrogatorio duro casi tres horas, Pedro perdió su tren y los policías no escucharon nunca lo que querían escuchar.

No conformes con esto los milicos despojaron a Pedro de sus pertenencias, rompieron su guitarra y lo dejaron a la buena de Dios. Sin mas nada que lo puesto y con su rostro molido por los golpes el muchacho trago bronca se sentó en uno de los bancos y largo su llanto. Envuelto por el dolor de no poder cumplir su sueño, sin un solo peso en sus bolsillos, debería buscar la manera de poder hacer realidad lo que había soñado toda su vida; cantar en los cabarets de Buenos Aires.

Tucumán lo esperaba, recorrió varios lugares solicitando empleo pero sin conseguir una respuesta, ya casi a las ultimas horas del día, cansado de fracasar en la búsqueda de trabajo, Pedro diviso un aviso en la vidriera de una farmacia que decía: "Se necesitan obreros para la Zafra, presentarse mañana en San Juan 287 a primera hora”, el joven no dudo y vio la oportunidad de poder cumplir su deseo con algunos pesos ganados en esa cosecha.

La noche pasó y Pedro fue uno de los primeros en llegar al lugar donde los camiones buscarían a los campesinos para llevarlos a recoger la caña de azúcar, el destino sería Lules a pocos kilómetros de la Capital Tucumana. A medida que aclaraba, aumentaba el número de hombres que iban camino a la cosecha, los camiones llegaron y el reclutamiento se hizo efectivo. Pedro partió con una esperanza, la alegría invadía su rostro inocente. Después de unas horas de viaje el ingenio azucarero se presento ante los impactados ojos del joven, los esperaban los capangas a la vera del camino para darles a los campesinos las primeras instrucciones de cómo sería el trabajo en el ingenio.

- Acá las ordenes las damos nosotros, no hay privilegios para nadie y al primero que se le ocurra armar una revuelta sabe bien cual es su destino, tengo balas para cada uno de ustedes, así que cumplan con lo que se les dice y ni se les ocurra querer escaparse, por que ahí me van a conocer, - enfatizó uno de los capangas.

El trabajo había comenzado y Pedro estaba cada vez mas lejos de su sueño, las cosas en el ingenio no eran como el había creído, no le pagarían con dinero si no con unos bonos que solo podría gastar en el almacén del lugar que con suerte alcanzarían para yerba azúcar y algunos comestibles mas. Lo esperaban varios meses de dolor y esclavitud intensa de la cual seria prácticamente imposible salir.

Machete en mano comenzaba su labor cada mañana cuando el sol apenas asomaba y los capataces azotaban a los rebeldes que no seguían el ritmo de trabajo que exigía el patrón. Pedro agachaba su cabeza y no paraba de cortar, caña tras caña, no quería sentir el rigor del rebenque en su lomo, sabía que un descuido o un desgano en su trabajo podían causarle un castigo que iba de los diez a los cien azotes de acuerdo a la falta cometida.

Los días pasaban sin descanso, no existían los domingos, cada jornada era laborable y los horarios de mas de dieciséis horas dejaban a Pedro destruido, cada vez mas triste y desesperanzado. En las noches de mateada entre los jornaleros muchas veces se comentaba la idea de organizar una rebelión en contra de la patronal o de buscar la forma de huir del lugar, Pedro comenzó a sociabilizar con sus compañeros y a participar de estas reuniones, la idea de escapar ya no quedo relegada y empezó a ser el objetivo del muchacho.

Un amanecer, Pedro escuchó una ráfaga de disparos que lo sacó del catre, rápidamente, ante semejante conmoción en el ingenio pensó que esta sería la oportunidad de escapar, el lugar era asaltado por un grupo de delincuentes que habían ingresado en busca del dinero de la cosecha, era el momento justo, los guardias estarían ocupados con los maleantes y serìa muy sencillo escapar. Tomó sus pertenencias, agarró su machete de zafrero y emprendió la huída, lo esperaban los cañaverales y llegar hasta las vías del ferrocarril para subirse al primer tren que lo sacara de ese lugar.

Pedro corrió entre las cañas, su objetivo estaba cada vez mas cerca, solo le restaban unos pocos metros para cruzar la tranquera cuando de repente, sin darse cuenta, tropezó con unos de los guardias que se tiroteaba ferozmente con los maleantes. El guardia fue abatido por los delincuentes los cuales agradecieron al joven por su acción y le ofrecieron la posibilidad de huir con ellos, Pedro acepto la propuesta sin dudar y sin ni siquiera saber con quienes estaba lidiando, lo único que le importaba era recuperar la libertad.

El muchacho subió a uno de los caballos que esperaban a los bandidos y cabalgó con ellos varios kilómetros, no cruzó una sola palabra con ninguno de ellos, aunque noto que quien iba al frente era distinto y que en cualquier momento le comentaría algo.

- Pendejo acá tenes un par de morlacos para tomarte un tren, gracias por tu ayuda y no te olvides de mi nombre nunca, acordarte que vos no sabes nada ni nosotros sabemos de vos, suerte.

Pedro bajó del caballo y se quedo mirando a ese hombre de rostro perdido.

- Señor no me dijo su nombre.

- Soy Mate Cocido, nene.

Cada uno siguió su camino, Pedro no cumplió su sueño de cantar con Magaldi, se instaló en Rosario donde fue motorman de tranvía y después colectivero. Mate Cocido continuo con sus andanzas, robando las multinacionales para darles a los pobres. Murió dos décadas después, de manera misteriosa y nadie jamás encontró sus restos y quedó en la memoria del pueblo argentino.

martes, 29 de julio de 2008

El origen de las especies

Desde hoy, y periódicamente, voy a publicar en este blog que enlazo la novela El Origen de las Especies. Irán capítulos enteros, o fragmentos, según la cantidad de texto. La idea es que los dos o tres interesados que pueda haber en leerla la vayan digiriendo de a poco. Espero que la disfruten tanto como yo disfruté escribiéndola hace ya unos cuantos añitos, creo que 6.

lunes, 21 de julio de 2008

Vientos frescos del oeste


Estefanía Giménez, Viviana Benito y Diego Montejo son los jóvenes periodistas que hacen “La voz de los barrios” (oeste).




“La voz de los barrios” es un medio independiente, mensual, gratuito y sin fines comerciales que refleja la vida cotidiana, las luchas y las historias de Echesortu, Azcuénaga, Belgrano y una parte de Ludueña.



Los jóvenes recorren el barrio con un changuito de supermercado. Pero no llevan las compras, sino una pila de publicaciones. Se detienen en cada casa, tocan timbre, hablan con los vecinos y les entregan un ejemplar de los que atiborran el carrito. La escena describe una particular forma de distribución de un medio periodístico. No hay estudios de mercado detrás. Ni una consultora que cobre en dólares. No hay ni siquiera una empresa, ni grandes capitales, ni nada que convierta al medio de comunicación en una forma simbólica atada y determinada por el mercado. Nada de eso. La charla que se genera con cada vecino durante el reparto, el intercambio humano, toda la escena remite a otro mundo donde el mercado es apenas un elemento más en un universo con otros valores.
La voz de los barrios (oeste) llena el changuito, que se desplaza empujado por alguno de los jóvenes periodistas que crearon este medio barrial, de la zona oeste, de distribución gratuita y en mano, casa por casa. La tirada del primer número, que está circulando por estos días, es de tres mil ejemplares. Los comercios del barrio, especialmente los pequeños y medianos negocios, sostienen con publicidad este medio independiente y en este caso este término, que en otros contextos suele utilizarse con cinismo, recupera su verdadera significación.
La redacción de La voz de los barrios (oeste) no es exactamente uno de esos edificios imponentes en cuyo hall, siempre alfombrado, una recepcionista filtra la entrada de los que llegan. Nada de eso: está en la casa de uno de los jóvenes periodistas que parieron el emprendimiento, “entre el patio y la pieza del abuelo”, un sitio que por estos días luce repleto de ejemplares.
Y el abuelo, de 88 años, emprende la tarea de comentar en el barrio la existencia de la publicación, que es mensual y cuenta con 16 páginas. Una señora que habita la zona aportó “el vehículo” con el que se la distribuye. El periódico tiene como lema “La voz de los vecinos para nosotros es noticia”, y con sólo recorrer sus páginas queda claro que la frase expresa toda una concepción del periodismo y la comunicación, porque definir qué es noticia y qué no lo es, constituye la principal y más profunda operación ideológica realizada desde los medios para construir una realidad en función de intereses que siempre, por definición, permanecen en las sombras, indecibles.
La zona de influencia del medio, al oeste de Rosario, incluye los barrios Echesortu, Azcuénaga, Belgrano y una parte de Ludueña. El singular reparto tiene como límites las calles Avellaneda, Provincias Unidas, Santa Fe y Mendoza.

Diego Montejo, Viviana Benito y Estefanía Gimenez son los jóvenes periodistas responsables del emprendimiento, que además cuenta con colaboradores externos. “El contacto puerta a puerta con los vecinos es una experiencia muy enriquecedora que genera mucha participación de la gente, que nos ofrece datos, informaciones, y nos sugiere notas”, explicó Montejo, que vive en la zona, y que ha emprendido otros proyectos periodísticos en el barrio.

Benito se refirió a las dificultades que debieron atravesar hasta ver la publicación en la calle. Lo hizo con la vista clavada en “ese hijo de papel” engendrado por los tres jóvenes periodistas, según su propia definición.
“La idea es hacer un medio independiente, a pulmón, y que sea un producto serio, prolijo, bien hecho, con criterios periodísticos”, señaló Benito apuntando a uno de los prejuicios que circulan acerca de la prensa independiente. Para los adoradores del mercado, sólo los medios que dependen de grandes empresas pueden erigirse en productos serios y de calidad. Pero parece que no para estos jóvenes periodistas.
“Queremos laburar notas periodísticas de calidad. Tomamos la comunicación como un derecho humano. Creemos en una comunicación descentralizada, con pluralidad. Y que se sostenga en el tiempo”, señaló Benito, que hizo especial hincapié en el trabajo que se pone en cada nota, y en la búsqueda de una buena diagramación, que redunde en un producto legible, “con las notas y la publicidad bien separadas”, otra definición que coloca a La voz de los barrios (oeste) en las antípodas de los medios que difuminan estos límites para vender gato por liebre. “Aquí hay magia. Esto es pura conexión”, concluyó Benito sin poder ocultar su entusiasmo por haber podido hacer realidad tangible esa concepción de la comunicación.

Tras haber caminado la zona, Giménez desgranó una serie de jugosas anécdotas acontecidas durante su labor como cronista y repartidora, entre otras responsabilidades que tiene en el periódico. “Es la que más fuerza tiene para tirar del carro”, dijeron sus compañeros de ella. Y no estaban utilizando una metáfora: se referían a su fuerza física de la joven para empujar el changuito.
“Encaraba una nota con una idea y después, por lo que recibía de los vecinos, cambiaba el enfoque, surgían cosas que ni imaginaba al principio. Podría escribir un libro a partir de la experiencia con la gente del barrio”, contó Giménez, que en el primer número no sólo escribió la nota de tapa, una investigación sobre el transporte, sino que también se encargó de una de las secciones más fascinantes del mensuario, que se titula “De puertas adentro”.
La idea es tocar timbre a un vecino, entrar a la casa, charlar, y reflejar la historia personal de la gente que allí vive. Así de simple y revolucionario.

Además de las investigaciones y los buceos en la vida cotidiana de aquellos que sólo son noticia si participan de un hecho policial, la publicación ofrece deportes, cultura y una sección, “Tomando mates”, dedicada a textos literarios ilustrados para la ocasión. En la página 14 del primer número, la sección “De laburantes” refleja las transformaciones del barrio durante la década menemista, cuando las grandes fábricas que daban trabajo a cientos de obreros, se convirtieron en centros comerciales.
“Actualmente, en esos terrenos que antes acunaban a más de 700 trabajadores metalúrgicos hoy se levanta el complejo de cines Village, el supermercado Carrefour, también de capitales extranjeros, y a una cuadra, la cadena internacional de comidas rápidas Mc Donald”, se lee en la nota de María Cruz Ciarniello que cuenta el destino de la fábrica Gema bajo el título “Lo que el progreso se llevó”.
El changuito sigue recorriendo las calles del barrio, y los vecinos del lugar ya saben que son sus propias voces, historias, anhelos, los que lo llenan hasta el tope.

lunes, 14 de julio de 2008

Retratos de la muerte

    El hombre que cae viste camisa y pantalones claros, lleva un arma en la mano derecha; el hombre que cae extiende los brazos como para recibir a alguien, o algo, o para decir cuán grande es su sorpresa, aunque la expresión de su cara desmienta estos pareceres; el hombre que cae, cae en pleno día, con el cielo gris que sé azul y el piso gris que imagino del amarillo de la hierba seca. El hombre que cae parece caer eternamente en la foto que lo inmovilizó. El hombre que cae, dicen y desmienten, cae muerto. El hombre que cae es una imagen con nombre y autor: se llama La muerte de un miliciano y la capturó el legendario Robert Capa(1) durante 1936, en el Cerro Muriano del frente de Córdoba de la Guerra Civil Española.



"Todos los que han oído hablar de esa guerra pueden traer a la memoria la granulosa imagen en blanco y negro de un hombre de camisa blanca remangada que se desploma de espaldas en un montículo, con el brazo derecho echado atrás mientras el fusil deja su mano; a punto de caer, muerto, sobre su propia sombra", dice Susan Sontag en Ante el dolor de los demás.

La imagen de Capa se publicó por primera vez en la revista Life de los Estados Unidos. El hombre sigue cayendo en página impar, en un cuadro que ocupa más de la mitad del espacio disponible; al lado, otro hombre sonríe triunfador y aconseja el uso de un producto cosmético de nombre Vitalis. Vitalis, vital; más arriba, en letras de molde, se lee life (vida) y en ese contexto el hombre que cae sigue muriendo.


De esta y otras fotografías se ha dicho que fueron armadas, que la espontaneidad era un cuento para las editoriales y los lectores; en el caso particular del miliciano, los que afirman que la toma es real dieron nombre y apellido al hombre que cae: Federico Borrell García (Taino). Sin embargo, años más tarde una nueva secuencia fotográfica se presenta como testimonio que respalda la tesitura de una puesta en escena; y como si fuera poco ya, una película documental de 2007, La sombra del Iceberg, menciona la posibilidad de que además de ser una pose, la fotografía la haya tomado la mujer de Capa, Gerda Taro.


"Hay que tener en cuenta que hay varias fotos de Taino con un miliciano alcanzado supuestamente por las balas, las hay también simulando disparos desde las trincheras. El propio Capa reconoce implícitamente que los milicianos estaban posando para él y si lo estaban ¿por qué la foto del miliciano caído no pudo ser una pose? (…)Desde luego el tema está abierto, y así seguirá posiblemente en el tiempo; pero en algo hay coincidencia total, que sea cual fuere el resultado final, en nada empaña la gloria de Capa como el mejor fotógrafo de guerra de la historia, y en nada empaña la gloria de "Taino", ni de las decenas de miles que como "Taino", murieron en defensa de sus ideales". El fragmento que aquí se reproduce pertenece a Miguel Pascual Mira y se publicó en la Revista Sudestada en julio de 2006, 70 años después de que el hombre cayera.

"Captar una muerte cuando en efecto está ocurriendo y embalsamarla para siempre es algo que sólo pueden hacer las cámaras, y las imágenes, obra de fotógrafos en el campo, del momento de la muerte (o justo antes) están entre las fotografías de guerra más celebradas y a menudo más publicadas", sostiene Susan Sontag en su libro Ante el dolor de los demás; en esta obra, sobre la autenticidad de la foto que Eddie Adams (2)tomó en el momento en que el jefe de seguridad de Vietnam del Sur ajusticia a un sospechoso del Vietcong, en 1968, la ensayista afirma que no cabe duda alguna, aunque sospecha sobre las motivaciones.


La foto se convirtió en un ícono del antibelicismo, de la brutalidad de la guerra, del poco control que los norteamericanos tenían sobre sus protegidos del sur. Sin embargo, Adams nunca avaló la lectura que se hizo de esa imagen y por ella llegó a cuestionarse su trabajo como reportero: "El general mató a un Vietcong con la pistola. Yo maté al general con mi cámara fotográfica. La fotografía es el arma más poderosa del mundo. La gente se las cree, pero las fotos mienten, incluso sin ser manipuladas. Sólo son medias verdades". La razón de las amargadas palabras del fotógrafo hay que buscarlas en la historia posterior de la toma de esa foto. Según entiende Susan Sontag, el policía vietnamita disparó para la prensa y probablemente jamás hubiese ajusticiado de ese modo al prisionero de no haber habido una cámara para registrarlo. En cambio Adams sabe de primera mano qué fue lo que ocurrió antes y después de la publicación de esa imagen. La Associated Press, agencia para la cual trabajaba en la cobertura de la guerra, mandó al reportero tras los pasos del general vietnamita cuya imagen había dado la vuelta al mundo una y otra vez. "Ese tipo es un héroe", dijo de él más tarde, cuando ya era inevitable que aquél rostro se asociara con todo lo malo que había en la contienda, con la bestialidad, la sangre.

"Lo que la fotografía no preguntaba era ¿Qué hubieras hecho tú de haber sido el general en aquel momento y de haber sido tú el que capturó al supuesto tipo malo después de que hubiera volado por los aires a uno, dos o tres soldados americanos?", decía Adams, quien durante el resto de su vida pidió perdón al general Nguyen Ngoc Loan y a su familia por el estigma que les grabó con aquella imagen. (3)



Sentidos



El fotógrafo es un ojo que mira para mostrar; la fotografía no sólo es la imagen que él ve, sino además la que planeó, la que esperó, la que sudó, la que sufrió; y es también la imagen que interpreta quien se planta delante de ella, ya recortada del contexto, ahora ella misma una realidad, un presente continuo con límites laterales. Una ventana, quizá, pero que no nos permite asomarnos y mirar más allá, no nos deja retroceder en el tiempo, a las palabras que se dijeron cuando un click alertó que la imagen ya estaba en la película; si tuviéramos esa posibilidad, entonces podríamos saber con certeza si la foto de Capa fue un montaje o no, si el general vietnamita actuó inducido por la presencia de las cámaras y nos indignaríamos al ver que aquel fotógrafo blanco sudafricano permanece durante casi media hora inmóvil, mirando a través de la cámara al buitre que acecha a una niña negra desnutrida.

El hombre blanco de la hipotética ventana se llama Kevin Carter (4) y tomó, en 1993, una de las imágenes más impactantes de la injusticia que respalda la lógica criminal de la guerra y el capitalismo de una sociedad clasista y desenfrenada. Para llegar a esa toma, a ese retrato de las aberraciones que padecía Sudan, el reportero se guió por esa misma lógica del resultado y el beneficio: no sólo no prestó ayuda a la niña que aparece en la foto, sino que además, después de hacer las primeras tomas, esperó durante 20 minutos para ver si el buitre abría las alas y registrar, de ese modo, una toma más impactante. El buitre no batió las alas, Carter se marchó y la foto se publicó en el New York Times. Meses más tarde, ganaba el Pulitzer. Perseguido por el remordimiento que le generaba su foto más famosa, sumado a otras circunstancias personales (dicen las breves biografías que circulan por la Web) Carter se suicidó.



 


¿Es posible permanecer delante de este cuadro durante más de veinte minutos, durante apenas un minuto? ¿Cuál son los límites que separan al profesional de la persona? Algunos dirán que el límite es la profesión misma, la pasión por el trabajo y el deber de contar y mostrar, e incluso encontrarán aspectos positivos a las posturas como las del sudafricano (5) Otros, entre los que me incluyo, diremos que no hay límites: persona y profesional son uno solo y los valores éticos los alcanza como a uno solo también.

Sin embargo, la actitud de Carter al momento de tomar la fotografía, es (como ejemplo extremo) el concepto de Virginia Wolf que da pie al libro de Susan Sontag y que La ensayista sentencia con sus palabras: "No debería suponerse un «nosotros» cuando el tema es la mirada al dolor de los demás".


 

Dicen de las imágenes que tienen el valor de mil palabras o más. Claro que algunas veces el valor es agregado, como en el caso de Capa -si es cierto que se trató de un montaje-, o es un valor rechazado por quien lo genera, tal como ocurrió con Adams y su foto de Vietnam, o directamente excede cualquier intento de valoración porque no existen palabras para explicarlas o igualarlas, como la toma que hizo Carter en Sudán.

Tres instantes de la muerte, uno quizás falso, otro sobrevolando aunque todavía latente; sólo una cierta y sin embargo contó lo que el fotógrafo no pretendía contar.


 





Guillermo Paniaga


1 Robert Capa, Budapest, Hungría, 22 de octubre de 1913 -Thai Binh Vietnam, 25 de mayo de 1954. Posiblemente, el más famoso corresponsal gráfico de guerra del siglo XX. Su verdadero nombre era Ernö o Ernest Andrei Friedman (fuente: Wikipedia).

2 Eddie Adams (12 de junio de 1933 – 19 de septiembre de 2004) fue un fotógrafo norteamericano famoso por sus retratos a celebridades y por haber cubierto como fotoperiodista 13 guerras. (fuente: Wikipedia).

3 Fuente: http://www.xatakafoto.com/2008/02/14-eddie-adams-en-vietnam-ano-1968

4 Kevin Carter (13 de septiembre de 1960, Johannesburgo, Sudáfrica - † 27 de julio de 1994, Johannesburgo) fue reportero gráfico ganador de un premio Pulitzer en 1994. (fuente: Wikipedia)

5 Para poder hacer ese trabajo es necesario blindarse, armarse de una coraza emocional. No se puede responder a lo que uno ve como un ser humano normal. La cámara funciona como una barrera que lo protege a uno del miedo y del horror, e incluso de la compasión. Carter y sus tres camaradas dormían poco, además, y consumían drogas de todo tipo. Pasaban sus días y sus noches en un acelere mental y en un estado de anestesia emocional casi permanentes. Si se hubiesen detenido un instante a reflexionar sobre lo que hacían, si hubiesen permitido que los sentimientos penetraran la epidermis, habrían sido incapaces de hacer su trabajo. El entorno era alocado, pero el trabajo era importante. Si se hubieran quedado en sus casas o se hubieran expuesto a menos peligro, habría habido más muertos, menos presión política para acabar con la violencia. Ésta era la contribución de Carter a la causa de sus compatriotas negros. John Carlin, el pais.com http://www.elpais.com/articulo/paginas/fotografia/pesadilla/elppor/20070318elpepspag_10/Tes)

miércoles, 2 de julio de 2008

jueves, 3 de abril de 2008

Como chicle viejo (noticias de ayer, ¡extra, extra!)

Cualquier día de la semana, 6 de la mañana. El locutor se sienta a la mesa del estudio; cuando el operador le da la señal, comienza con la lectura de tapa de los diarios.

                Ese mismo día, un poco más tarde. En la agencia de noticias X un redactor enciende la radio; entrevistan al diputado H: da su versión de los hechos que a seis columnas anuncian las portadas de los matutinos. El periodista de la agencia redacta y emite un despacho.

                Tres de la tarde de ese mismo día. Un editor del diario C levanta el despacho de la agencia. Más tarde, en ausencia de algo mejor, las palabras del  diputado H ocuparán un lugar en la tapa de la edición que se prepara para el día siguiente.

                Día siguiente, seis de la mañana. El locutor se sienta a la mesa del estudio, saluda al operador y, cuando éste se lo indica, comienza con la lectura de titulares.

                Es temprano, recién me levanto. Oigo las noticias como voces de un sueño que perdura y me parecen gastadas, como un chicle ya sin menta. Por un momento sospecho que estoy en el mismo día, como Bill Murray en el día de la marmota. Apago la radio con un poco de bronca y me voy a trabajar pensando que no han pasado tantas cosas por las tapas, por las radios, por la vida, desde la primera vez que me puse a "escuchar " un noticiero radial. Es falso, yo sé que esto que digo es falso, pero es lo que siento… y la culpa no es del locutor.

sábado, 1 de marzo de 2008

Concurso yoescribo

Hola. Este post es más que nada un mangazo. Presenté al concurso del portal yoescribo.com la novela Cosquillas en el culo de San Minuto de las Horas Simples.

La primera parte del certamen toma en cuenta la votación de los lectores, luego un jurado define el ganador. Los lectores, entonces, conformarían un voto más del jurado. Quien quiera leer y votar la novela (o sólo votar, pero esto yo no lo dije) debería seguir los siguientes pasos:

* Quien no es usuario del portal, antes que nada debe registrarse. Una vez completado el formulario, van a recibir un mail desde el cual deberán confirmar el alta.

* Muy bien, ya son miembros del sitio. Ahora, antes de votar, tienen que bajar la novela, Cosquillas en el Culo de San Minuto de las Horas Simples.

*Una vez que ya bajaron la novela (y supongo que la leyeron ;)) hacen click ahí en el círculo indicado en la imagen anterior para entrar a la siguiente página, donde deberan clickear en Votar una obra para passar a la siguiente página, donde de un listado hay que seleccionar la que se quiere votar... y hacerlo... Y listo!

Amigos, muchas gracias a todos y espero que disfruten de la novela.

viernes, 8 de febrero de 2008

Interfaz de usuario

Hay que ver los problemas que ocasionan las nuevas tecnologías, che!

domingo, 25 de noviembre de 2007

Nuevas formas culturales de integración II: Los pibes del taller por dentro

En nuestra anterior entrega, presentamos un grupo de jóvenes que comparten largas horas de cada día con las motos. Decíamos en aquel momento sobre ese grupo:

le seguimos la pista a un grupo que no se enmarca desde las categorías clásicas, sino que recorre partes de las tres. Es en general de esa forma, se tienen una moto y un gusto por ella, después uno se junta y comparte quizás hasta con un cuatriciclo, cosa no muy bien vista aún hoy.

El grupo en cuestión tiene como espacio de encuentro el taller Cóndor Bikes. Allí, en una cortada muy estrecha de una barriada populosa del sur rosarino se suma un taller de mecánica de motos y otro de pintura –también de autos en este caso-. Cada uno aprendió el oficio de pibe, laburando con otros unos años más grandes. Las puertas están abiertas a lo grande y nunca causan problemas a ningún vecino, salvo cuando deben probar algún motor. En ese mismo espacio es donde se hace el asado previo a la picada, donde se tiran la data de un laburo –muchos son cadetes-, donde la sufren por un amigo muerto. El taller termina resignificando la trama social, logrando que la integración no sea tanto porque todos son fierreros sino porque a todos les “toca” la moto “el Cóndor”, y encima la toca junto al dueño, acompañando cada paso poner unos segundos de distensión y explicación “para la próxima, así lo haces vos...”.

Quizás ahora la imagen gana en nitidez, y para hacer foco en el grupo, elegimos mostrar algunas instantaneas de sus vidas:

Vito

En la soledad de la habitación, hidratada por pantallas de distintos tamaños que invitaban a actuar las más, que invitaban a solo espectar, las menos, se encontraba retirado en el sueño Javier más conocido como Vito. La figura de su rostro algo gruesa, ojerosa, acompañada de un sutil bigote que ya no tiene, le valió el mote de Vito. Sucede que en uno de los asados acostumbrados en el taller alguien recordó al mítico Padrino y con unos tragos de más pensó que había salido de la pantalla en su recuerdo para sentarse a su lado.

De las pantallas que Vito tiene en su habitación, unas derraman desde la pared estatismo, no tanto por su ubicación sino por lo que ellas emanan: imágenes detenidas en un instante, repetidas hasta el cansancio en la retina del habitante adormecido. Las otras, móviles en su contenido, no variaban demasiado de las estáticas. Todas las pantallas de Vito van de las ruedas a las gomas, siempre de a pares, estáticas o móviles, giran en torno a lo mismo. La moto y la mina, recurrentes presencias en su vida.

Mientras charlamos se desmontan algunos mensajes que titilan en la más pequeña de esas ventanas. Lo están llamando los pibes. Hoy, viernes, es el día en que se corre; y vito tiene una máquina en el taller casi lista. Mientras cierra la persiana de la más grande de las ventanas – que también remite a las dos ruedas solo que en tres dimensiones – le avisan que esta todo listo, lo único que falta es él.

Andrés
Parece cansado. Los dedos están oscurecidos por la grasa, debajo de las uñas se ve una media luna obscura que reafirma el inicio del dedo. De hecho, uno no ve las uñas sino la mancha negra en cada dedo. Son largas por uso y no dejadez. La música y la
moto; la moto y la música. Así se explica, para quien guste de entenderlo sin excesivas preguntas, su aspecto general apacible. Sin temor a equivocarse uno podría afirmar que la tranquilidad que demuestran sus palabras, sus silencios, sus movimientos, remiten a una imagen nada frecuente en la cotidianeidad.

Le gustaría llamarse Valentino, y como él, nunca detiene su marcha. Es abismal. Las razones por las que se mueve por el taller con presteza, contrasta con la increíble tranquilidad que posee al expresarse, al oralizar su pensar y sentir. Vive y se expresa a un mismo tiempo, a un ritmo que le permite, en ello, ser monolítico.

Ahora se encuentra avocado a reconstruir una moto recién comprada. Claro que no es nueva, dudosamente se encuentre algo salido de una caja de embalaje en el taller, excepto por las piezas de repuesto y hasta ellas se rectifican, sueldan, reutilizan. Nada es basura, todo puede ser más bien comparable a la chatarra. Se recupera una y otra vez cada pequeño artilugio mecánico hasta que simplemente desaparece – o eso semeja – entre las revoluciones del motor. Valentino en esto es mágico. Lo único que no recupera es lo que no le atrae. El concepto central para el no disloca utilidad y gusto, valor de cambio y uso. Para él las dimensiones se fusionan, como su personalidad, monolíticamente.

Javier

El taller no solo es el espacio de encuentro. Allí labura, todos los días pasa de fierro en fierro para ganar algún peso. Se nota que sabe lo que hace, de hecho, hace ya un tiempo que muchos le confían las motos para prepararlas. En realidad – y el lo sabe – prepararla no es hacer magia, pero le gusta pensar que cada cosa que toca pasa a ser en parte suya. Ahí le surge, no un ego desmedido, solo una forma de apropiación, de dignificación que va mucho más lejos que la paga por el trabajo hecho.

Sueña con un taller propio seguramente; un espacio grande, con todas las herramientas necesarias, con buenos contactos para las piezas, con la misma gente con la que trata hoy. Probablemente llegará a tenerlo. Lo mueve como a muchos la pasión. No se lo puede llamar de otro modo pues conoce lo suficiente como para aspirar a un trabajo en la General Motors. Según algunos dicen el paso por la planta un tiempo atrás pero decidio irse, no por vago, sino por aburrimiento. También dicen que no entienden que hace aún acá, pudiendo ir a cualquier otro lado, hasta preparar autos y ganar mucho más.

El se queda. No esta detenido en la absurda idea de progresar sin importar el como o en que. Hace lo que gusta tan bien que uno, despues de conocerlo, se arrepiente de no tener un poco, solo un poco de su esmero y seguridad.



Ser fanático y estar aislado no son términos que se conjuguen. Sí o sí el espacio de encuentro común define a su amor por las dos ruedas, de allí que su pasión no sea solo un gusto individualista por juguetes caros, tiene un trasfondo más rico que eso.

De las experiencias que podemos conocer, en general, el espacio de encuentro parte del taller del barrio. Allí es donde convergen los que preparan los fierros, los que las tocan o solo pintan, los que dan una mano. En cada barrio rosarino hay un taller, por lo común lleno de pibes jóvenes, que se juntan para ir a los encuentros o las picadas, incluso ellos pueden organizarlas.

Ver lo que ellos ven cuando estan arriba de la moto no es posible, ver lo que ven cuando la estan arreglando tampoco. Verlos entre si, con los fierros, con las historias a cuestas cuando entran al taller es otra cosa. Sueltan la mochila a la entrada sin que nadie se los pida, pareciera que rinden un cierto tributo al espacio. Claro, no todos son así, pero el grupo de los Pibes sí. Juegan con las cartas sin marcar.